sábado, 15 de noviembre de 2014

Císoe

Comencemos con Císoe. Diosa Menor. Forma parte de la memoria de Cronos. Es la diosa de la memoria, su encarnación. Exiliada del Olimpo y condenada a recoger la historia de cada una de las personas y recordarla hasta el fin de los tiempos, aún lejano.

Más o menos esa es la historia de Císoe. Aunque tras ella aguardan muchos más secretos de los que ninguna persona llegará a conocer jamás, ni siquiera los mismos dioses del Olimpo. Quería que fuese una diosa un poco ausente y, al ser parte de Cronos, los dioses del Olimpo no serían amistosos con ella.

De lejos, puede parecer una simple mortal. De cerca puedes ver que es transparente, debido a su olvido. Su cara siempre estará triste debido a inquietantes pasados y hechos. Extraña.

Quería crear un relato confuso. El que contaría una persona que no dispone de mucho tiempo y que conoce todos los secretos de la vida. Por tanto hay partes que se escapan. Partes que ni yo sé. Espero que os guste.


Císoe y su historia

Me despierto. Hace siglos que no me despierto. Para mí no ha pasado mucho tiempo. Dos o tres minutos, pero para el resto del mundo no es así. He visto la vida de cada persona, la evolución de los planetas y cada cosa que sucede en el universo pasar a través de mi mente. Ahora los recuerdo a ellos, pero ellos no me recordarán jamás. He vivido sus vidas, pero no podré vivir nunca la mía.

Formo parte de la memoria de Cronos. Acudí al Olimpo pero allí nadie quiso saber de mí. Los dioses pensaron que yo era como su padre. Y ellos temieron. Me encerraron en esta habitación. Una oscura habitación con puertas que solo se abren dos veces: el principio y el fin de los tiempos, el fin de la memoria. Como castigo por ser Cronos, en parte, debía recordar a todas las personas simples e importantes, para que todas ellas dejasen huella aunque solo fuera en la memoria de una persona. Siendo Císoe la diosa de la memoria, aunque nadie me conoce.

Dioses menores, se supone que son menos importantes que los dioses, pero hay dioses menores más importantes que algunos dioses, y a los que ni siquiera se recuerdan. Y a mí nadie me recordará. Ni siquiera tengo una vida.

No puedo cambiar mi destino. Lo sé. Estoy demasiado metida en esto. Camino por la habitación y me tropiezo en la oscuridad. En el suelo aprovecho para ver mi edad. Me palpo la cara: tersa con ojos inquietos y labios finos. Me levanto y salto. Aún conservo buena parte de movimiento. Mi cuerpo es el de alguien de dieciocho años. Ojalá tuviese un espejo.

Hace tiempo descubrí algo inquietante. Desde el principio de los tiempos siempre ha habido indicios de que este acabaría. A los dioses les da igual eso. Piensan que su inmortalidad estará siempre presente, que el fin del mundo no les afectará. Ingenuos. Descubrí que el fin del mundo siempre estuvo presente. Descubrí que un día todos los hechos desaparecerán se olvidarán como si nada hubiese existido nunca. Porque así será. Nunca nada habrá existido. La memoria es efímera, la mía no, pero tampoco es eterna. No existe nada eterno. Y los dioses... aún menos eternos.

Mi cuerpo, joven aún, mide el tiempo. Mientras mi cuerpo viva la memoria vivirá. Pero ¿qué ocurrirá cuando deje de soñar? ¿cuando no me pueda mover? La memoria habrá dejado de existir. No existirá historia que recordar y entonces ningún ser podrá vivir, ningún planeta. Nada podría existir. Pero La Nada también puede ser recordada, lo que me lleva a pensar que lo que existe al final de los tiempos es peor que La Nada. Algo que no se pueda contar, no se pueda ver, que no se pueda describir... algo que no se pueda recordar. Yo lo sé. Es cierto.

El mundo caería en desgracia sabiendo que en un futuro lejano nada habrá servido. El Universo quedaría destrozado y se covertiría en caos. Y los dioses también. Aún no lo saben.

Aunque para eso queda mucho tiempo, el Universo solo ha vivido menos de la mitad de su vida. Aún quedan muchas historias por relatar, muchas huellas por dejar. Dejad vuestra huella, la recordaré, y el fin de los tiempos, inevitable, no existirá para vosotros.


Me empieza a entrar sueño. Dormiré mucho tiempo antes de volver a despertar aunque para mi solo serán unos minutos ¡cómo habrá cambiado el mundo! No lo podría imaginar. Puede que cuando despierte vosotros ya no viváis, aunque una persona siempre vive en su recuerdo, y ese siempre será mío. Espero que esta historia me ayude a vivir en vuestra memoria al igual que vosotros vivís en la mía.

4 comentarios:

  1. Hola! Me ha gustado mucho, escribes bien ^.^ Y la imagen me encanta, es preciosa también.
    Un besoo!!!!

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    1. Gracias. Sobre la imagen, ¡cuántas cosas puedo contar! Con la música con la que escribí este relato, con el cuadro que hice, con el recuerdo de esa persona, con la inmensidad del mucndo. Cero que es de Císoe.

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  2. Hola!
    Me ha encantado el relato!
    Escribes genial, y sí que es verdad que transmite como confusión, jaja.
    Besos!

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    1. Es confuso pero por una razón ¿como puedes contar muchas cosas en muy poco tiempo? Haciéndote un lío.

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